Kike Pérez · Catalizador de propósito

De Egipto a la Tierra Prometida
hay once días de camino.
A una generación
le costó cuarenta años.

Y ninguno de ellos entró. ¿Cuántos libros llevas abandonados en el buró, abiertos el 2 de enero y muertos el día seis? Dale minuto y medio a este video antes de decidir nada.

1 min 41 seg  ·  Kike Pérez

¿Prefieres leer? Te mando los 4 primeros días ↓

Léelo antes de comprarlo

Te mando los 4 primeros días completos, tal cual están en el libro. Si no te movieron, ahí se acaba.

Te llegan a tu correo en segundos. No mando cadenas. Aviso de privacidad.

Listo. Van en camino.

Te mandé los 4 días a tu correo. Y te estoy abriendo la lectura aquí mismo…

Si algo de esto te suena, es para ti

No es que te falte fe.
Es un miedo con corbata al que nadie le ha puesto nombre.

¿Tienes la agenda llena y a nadie a quien llamarle un martes a las once de la noche?

No es soledad. Es que construiste una red de contactos y en el camino te quedaste sin amigos. Y el día que se caiga algo, los contactos no contestan.

¿Los números salen, la casa está pagada, y por dentro hay un vacío que no sabes nombrar?

Nadie pone en duda que vas a ganar el mundo. Lo que nadie te dijo es el precio — y ese lo estás pagando en silencio, sin factura y sin testigos.

¿Cuántas decisiones grandes tomaste porque «tocaba»?

Saúl lo dijo sin adornos: «tuve miedo del pueblo y por eso hice lo que me pidieron». Sabía cuál era la correcta. La mirada de los demás pesó más.

¿Sigues cobrándole a alguien una cuenta de hace años?

En el huerto, Dios pregunta «¿dónde estás?» y no recibe una ubicación: recibe una culpa. Ese reflejo tiene la edad del mundo, y te está costando el presente.

¿Te pusiste una fecha para esa decisión y ya se te pasó? — la madre de todos

Y nadie te la cobró más que tú. No es miedo al fracaso: es miedo a tu propia vida. Una vida propia no tiene a quién demostrarle nada, y hay que sostenerla sin público.

De Egipto a la Tierra Prometida hay once días de camino.
A una generación le costó cuarenta años.
Un año por cada día de miedo.
NÚMEROS 14:34

«No te doy credenciales: te doy la cuenta que pagué.»

Qué es exactamente

El libro que sí vas a terminar

Cada día trae tres cosas. Nada más tres. Diez o quince minutos con el teléfono en otro cuarto.

Cada día: el pasaje, completo. Escrito en la página. Sin púlpito: historia real. Los errores de alguien que pagó la tarifa del miedo. Antes de dormir: una sola decisión. Ningún día pasa de 800 palabras.
40 días, no 365191 páginas 10–15 min diarios4 herramientas dentro
Lo que dicen quienes ya lo leyeron

Cuatro reseñas. Cinco estrellas.

★★★★★
5.0 de 5 en Amazon · 100% de cinco estrellas
★★★★★Compra verificada

«Una lectura muy oportuna para estos tiempos de incertidumbre. Combina una sólida base bíblica con ejemplos reales de la vida del autor: cercano, práctico y fácil de relacionar con la vida diaria.»

Juan · 15 sep
★★★★★Compra verificada

«Me hiciste sentir vulnerable, identificada. Preguntas que llegan y cimbran: ¿hacia dónde va mi camino? ¿Por dónde se empieza? Espero que llegue a muchas personas que están en ese limbo donde creemos que no hay manera de salir.»

María Fernanda I. · 9 sep
★★★★★Amazon

«Una reflexión poderosa: el éxito no solo se mide en resultados, sino también en propósito, relaciones, valores y legado.»

Gerardo Corzo B. · 13 sep
★★★★★Amazon

«Con una forma de escribir singular e impactante, nos obliga a confrontarnos para identificar los miedos que nos alejan de nuestro propósito.»

TIC · 10 sep

«Aprendió a ser fiel a su propósito e infiel a sus miedos. La receta es poderosa, amena y lógica.»

Leopoldo Cedillo
Grupo Metalsa

«Se necesita ser valiente para contar una historia como la de Jesús. Fuerte en el fondo, suave en la forma.»

Carmen Garza T.
FRISA

«Un sueño no es algo que ves mientras duermes; un sueño es algo que no te deja dormir.»

Germán Madero
Director y dueño, Microsip
Kike Pérez

Kike Pérez

Hacía planeación estratégica para las empresas más grandes del continente y nunca escribió la suya. Después de Tampa fundó Nóvament: más de mil cuatrocientos proyectos de empresa familiar. Host del podcast Líderes Ocultos. Pasó de una cajetilla diaria al maratón de Boston.

No termina en la última página

El libro no se acaba. Abre.

Cada diez días te abre una de las herramientas que uso en sesión. No son un anexo: son el trabajo.

Día 10

Mi Línea de Vida

Dibujas tu historia por etapas y te devuelve los patrones que se repiten y el miedo raíz con nombre y apellido.

Día 20

Test de los 4 Temperamentos

Con qué herramientas naciste, tus tres puntos ciegos, y con quién chocas siempre y por qué. Aplícaselo a tu equipo y a tu casa.

Día 30

La plantilla de Plan de Vida

La misma que uso en sesión: tu propósito baja a objetivos, a iniciativas medibles y a calendario.

Día 41

Una sesión conmigo, uno a uno

El código del libro abre una conversación en video, tú y yo. Es para quien terminó los cuarenta días y está dispuesto a que le pregunte lo incómodo.

Antes de decidir

Lo que probablemente estás pensando

Esto funciona incluso si ya abandonaste dos libros y hoy no te crees a ti mismo. Por eso son cuarenta días y no trescientos sesenta y cinco, y por eso ningún día pasa de ochocientas palabras: el compromiso está diseñado para caber en tu vida real, no en la que dices que vas a tener a partir del lunes.

Diez a quince minutos. No te voy a decir «solo cinco minutos al día» porque sería mentira y los dos lo sabríamos. Lo que sí te digo es el techo: ningún día pasa de ochocientas palabras, y está escrito para leerse antes de que arranque tu día.

No hay púlpito aquí. Cada historia es un error mío, no un logro. Escribí este libro desde la silla en la que tú estás sentado, no desde la tarima — y si algo aprendí en Tampa es que el tono que avergüenza no mueve a nadie: nada más hace cerrar el libro.

No lo tienes. Los demás te hablan desde una sola cancha: el púlpito o el vestidor. Este habla desde cuatro al mismo tiempo —trabajo, familia, cuerpo y fe— porque así es tu vida y porque quien lo escribió las vive las cuatro. Eso no es una técnica: es biografía.

Todo. La conversación que llevas meses posponiendo con tu socio, con tu hijo o con tu pareja es la misma que no estás teniendo contigo. Cada día que sí lo haces recuperas un gramo de autoridad sobre ti mismo — y esa autoridad es exactamente la que te falta para la conversación difícil que tienes pendiente.

Tú no puedes cambiar
las decisiones que ya tomaste.

Las que tomes hoy todavía no están escritas. Por eso el hubiera sí existe: no hacia atrás — hacia adelante.

Conseguir el libro en Amazon

Kindle, tapa blanda y pasta dura, en la misma página.
¿Todavía no? Lee los 4 primeros días.